El Sistema jubilatorio argentino: Régimen de reparto vs. régimen de capitalización

Código Casoteca: CT-C11-ARNCPRE

Autores: Juan Segundo Bellocq y Tomas Andrés Kidd

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Resumen:

Era 20 de agosto del 2008 y se veía una alegría generalizada en la calle porteña a pesar de la garúa. Estaba claro que no era una alegría cualquiera y que no sólo la monopolizaban los despachantes de aduana por ser ‘su día’, sino que estaba presente en la gente en general. No era casualidad: el día anterior Argentina le había ganado 3 a 0 a Brasil en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Beijing. Dos goles de Agüero, record olímpico de Mascherano, Messi MVP y partido redondo de Riquelme con gol incluido.
Ahora bien, la victoria contra Brasil era simplemente una frutilla en el postre de un día excelente para Sergio Chodos, ex-Secretario de Finanzas de Argentina: había sido convocado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para pedir su consultoría, entreviendo en la conversación que formaría parte del equipo en los próximos meses. En esencia, Sergio tendría que presentar un informe evaluador sobre el funcionamiento del sistema jubilatorio argentino en los últimos años y proponer una recomendación de reforma que mejorase el sistema. Si bien esto tendría implicancias muy positivas en su futura vida profesional y tendría la posibilidad de impactar con su recomendación en millones de pensionados (presentes y futuros), estaba claro que la tarea no sería fácil.
Habiendo aceptado el desafío, Sergio tendría que participar en las próximas semanas de una serie de reuniones con el equipo de la secretaria general de ANSES para discutir el desempeño del sistema previsional argentino. Si bien él tenía una idea bastante clara sobre los problemas que estaba enfrentando el sistema y los desafíos que habrían por delante, había entendido en la llamada que el equipo de ANSES estaba muy dividido respecto al camino que debía tomar el sistema, algo que comprobó inmediatamente en el primer encuentro. En líneas generales, el equipo tenía dos posturas que se presentaban como antagónicas, aunque Sergio veía que eran más complementarias de lo que ellos pensaban.
Por un lado, estaba la postura que sostenía que el sistema mixto actual estaba al borde del colapso y que ameritaba un giro de 180o de manera urgente. Eran varios en el equipo los que pensaban así, pero se destacaba por sobre los demás Mariano, un politólogo fanático de Boca al que Sergio, como buen hincha de River, aprovechó
para cargar con la reciente consecución del Torneo Clausura 08’ a modo de rompe- hielo. La postura de Mariano era clara:
“La apuesta por un sistema mixto en Argentina, en el que se buscó la coexistencia de un régimen de capitalización y otro régimen de reparto, ha sido un fracaso. Con la creación de las AFJP se abandonó un sistema que tenía problemas para construir otro con más problemas que el anterior. Si uno mira la caída de las tasas de cobertura1 durante los años en que se apostó fuerte por la capitalización, el incremento de la pobreza anciana y el déficit fiscal (entre tantas cosas más), está claro que la apuesta ha fracasado. Lo que debe hacer urgentemente el sistema jubilatorio argentino es convertirse en un sistema único de reparto que apueste por la solidaridad intergeneracional, reduzca el riesgo financiero y garantice una jubilación digna”.
Por otro lado estaba la postura que sostenía que el sistema mixto actual, aún con todos sus defectos, debía mantenerse aunque con la introducción de algunas medidas ad hoc. Esta postura también tenía mucho apoyo dentro del equipo y se destacaba Juan, economista argentino con padres chilenos, ambos históricos empleados de la Superintendencia de Seguridad Social chilena2. De este modo, con un ojo puesto en su análisis del sistema argentino y otro en su conocimiento del sistema chileno basado en el régimen de capitalización individual, Juan también tenía una postura muy clara:
“Nadie puede negar que el sistema jubilatorio argentino tiene deficiencias (y aclaro que estas han estado presente desde siempre). Sin embargo, la existencia de un régimen de capitalización individual en el seno de nuestro sistema previsional es la herramienta más viable para garantizar la sostenibilidad financiera. A su vez, con el régimen de capitalización se pueden otorgar pensiones más altas y hace que el sistema sea menos sensible a los cambios demográficos que está viviendo nuestra sociedad y que pasarán factura dentro de 30 años cuando termine el bono demográfico3. Por último, si cambiamos de régimen tendremos unos costos de transición tremendos (judiciales y económicos). Teniendo esto en cuenta, lo que se debe hacer en el sistema jubilatorio argentino es mantener el status quo y sólo introducir algunas medidas ad hoc para corregir algunas anomalías, como hizo Chile a principio de este año”.
Habiendo escuchado ambas posturas en la primer reunión de equipo, Sergio entendió que en los próximos días se vendrían sesiones intensas de debate, y que su recomendación debía incluir lo mejor de cada postura para poder convencer a ambas partes. Para hacer eso, necesitaba que sus argumentos sean solidos, con datos longitudinales de la última década, y un diagnóstico acertado de la situación. A partir de mañana, arrancaría el desafío.

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